Ayer leía, en las páginas de cine que sigo habitualmente, una noticia que me alegró enormemente. Álex de la Iglesia presenta candidatura para presidir la Academia de Cine Español y, casi con toda seguridad, ganará. ¿Por qué me alegra esta noticia? Pues porque creo que puede ser uno de los tipos más capacitados para sacarle el estigma de cine de yonkis, putas y gitanos al cine patrio. Álex de la Iglesia es un tipo que ha sabido aunar, con mejor o peor suerte, las temáticas del cine americano pero adaptándolas al cine patrio creando un estilo único. Sus películas son continuos homenajes a maestros del cine español, americano, francés, italiano… además de que tiene una visión internacional que beneficiará claramente al cine patrio –de hecho, su próxima película, La marca amarilla, es una superproducción que contará con el actor de House,Hugh Laurie-.
En un post anterior aproveché para criticar con cierta dureza al cine español, sobretodo desde el punto de vista empresarial. Espero tener que tragarme dichas críticas en un futuro cercano con el señor de la Iglesia al frente de la Academia. Criticaba sobretodo la falta de exhibición de cine español en las salas comerciales y esa será la principal lucha que llevará a cabo el director de la emblemática El día de la Bestia. También se promocionará una variedad de géneros en el cine español que nos aleje de los estereotípicos dramas sociales – ¡ojo! varios muy buenos, pero no nos engañemos, larealidad ya es suficientemente dramática como para tomar una ración extra de drama en el cine-. En el último año se han estrenado películas de terror (REC, Eskalofrío), thrillers (Sólo quiero caminar, El rey de la montaña) y ciencia ficción (Los cronocrímenes) y hasta superproducciones (Alatriste) lo único que hay que hacer es potenciar esos géneros sin olvidar el género que más alegrías (económicas) nos ha dado: la comedia. Todos los ejemplos anteriores han recaudado unas cifras más que estimables dentro de la media del cine español, lo que quiere decir que cuando se le ofrece al público algo diferente a lo que está acostumbrado, una parte importante suele responder. Luego está la superproducción al estilo de Ágora (50 millones de euros) que determinará la viabilidad de este tipo de productos para el cine Español. Pero se puede asegurar una cosa claramente, y es que este tipo de producciones necesitan ser rodadas en inglés y con caras conocidas internacionalmente –cosa que critican muchos- porque el mercado nacional, por muy bien que responda, no podrá otorgar beneficios a un film de un coste tan elevado.
No voy a entrar en temas como que si la piratería perjudica al cine español. Bueno si, pero voy a ser directo en este tema: en España se hace un control de la gente que hay en la sala y se ve a alguien con una videocámara se le expulsa –por tanto, es difícil que aparezcan copias con buena calidad en Internet, al contrario que las superproducciones americanas, que pueden haber sido grabadas en Pernambuco y luego habérseles montado el audio español- y el cine español es, en general, minoritario en nuestro país y esa minoría suele preferir ir a la sala antes que verse una mala copia, con espectadores cruzando la pantalla, en casa.